sábado, 17 de enero de 2009

Un cuento...






El Tigre y La Cabra

(sobre de ser uno mismo)



Se cruzaron un día y se enamoraron a simple vista. El tigre la miró embelesado pues era una cabra realmente hermosa. Ella hizo como que bajaba la mirada.

Cada uno vio una hermosa luz en los ojos del otro. El tigre dijo:- "Hola, ¿como te va?". - "Muy bien", contestó ella, que a su vez preguntó en forma aparentemente inocente: - "¿Tu quién eres?", mientras le corría una chispeante sensación por la columna vertebral al estar tan cerca de tan hermoso ejemplar de tigre.

El tigre dio un paso atrás pensativo y empezó a balbucear: -"Yo soy..., yo soy...." y mientras decía esto, el tigre, que sabía que las cabras desconfiaban mucho de los de su especie, pensó en una mentirita piadosa y dijo con firmeza: - "Yo soy un gato".

Entonces la Cabra pensó que al Tigre no le iba a gustar mucho estar ante una cabra y antes que éste preguntase, dijo rápidamente: - Yo soy un perro.

Y de este modo un tigre que se hacía el gato, y una cabra que trataba de pasar por perro se encontraron por primera vez. Pasaron los meses y el amor iba en aumento, hasta que llegó el día que se dijeron casi al mismo tiempo.

- Ya no puedo vivir sin ti, quiero compartir mi vida contigo, quiero que vivamos juntos. Y el tigre y la cabra se fueron a vivir juntos. Era casi cómico verlos en su nuevo hogar. El tigre haciendo de gato y tratando de comer las verduras y las papillas que tanto le gustaban a la cabra.

Cada tanto el Tigre miraba la vida que llevaban los otros tigres, se ponía un poco triste y se decía: - Tengo que lograr ser un gato, es más soy un gato al que le gusta comer verduras y papillas, y quedarse en su hogar. Incluso llegó a poner cartelitos por todos lados que decían "recuerda que eres un gato".

La Cabra, por su parte, y desde el profundo amor que tenía, trataba de ser un fiel perro guardián del hogar. Pero era inevitable: a ella le gustaba el sabor de lo lejano. Siempre la siguiente colina parecía tener el prado más verde y hacia ahí quería ella salir corriendo, aunque no lo hacía.

Se quedaba en el hogar entristecida cada vez más mientras esperaba a que el Tigre volviese.

Un día, como tantos otros, el Tigre se había tirado, como un minino, delante del hogar de leña y recordaba la selva, con todos sus peligros. Recordaba su vida llena de momentos de entusiasmo súbito, visiones instantáneas, planes gigantescos y estrategias inteligentes donde él se lucía con todo su porte. Fue entonces que recordando una de sus tantas aventuras se le escapó un suspiro.

En ese momento la cabra lo escuchó, y le preguntó qué le pasaba. El habló vagamente de la selva y de las bellezas que contenía, y al ver que la cabra escuchaba atentamente, el tigre terminó afirmando que la selva era el mejor lugar para que los gatos y los perros fuesen a buscar diversiones.

No le fue difícil convencer a la cabra, que le gustaba todo lo novedoso, para que lo acompañara a la selva. Pero todo fue un desastre. No bien entraron en la espesura, aparecieron los primeros peligros y mientras el Tigre se relamía pensando que por fin empezaba un poco de acción para desentumecer sus músculos, la cabra se asustó tanto que salió corriendo hacía la primera colina que vio.

Allí se quedó escondida detrás de un pequeño arbusto, hasta que el Tigre la encontró temblando y la llevó al hogar.

Siguió pasando el tiempo y la añoranza y la tristeza que iban penetrando profundamente en el interior del tigre sólo era comparable a lo que le sucedía a la cabra.

Ella seguía quedándose en la casa esperando que su majestad volviese, mientras refrenaba sus impulsos naturales de salir corriendo detrás de cualquier cosa que llamase su atención. Su innata curiosidad no sólo estaba presente, sino que aumentaba constantemente. Ella también suspiraba por lo que no tenía.

Le hubiese encantado salir corriendo hacía el prado y charlar con otros animales, pero no lo hacía pues sabía que esto sacaba de sus cabales al celoso Tigre, que veía por todos lados a galanes pretendiendo a su cabra.

No era difícil imaginar el futuro de la relación: El tigre, luego de haber tratado de vivir su día como un gato, volvía de noche cansado y de mal humor, y se encontraba con la cabra, que había estado encerrada todo el día, tratando de vivir como un perro y con un humor tan malo como el del Tigre.

Alcanzaba un pequeño gruñido del tigre para que la cabra se pusiese loca. Alcanzaba algún pequeño desliz de la cabra para que el tigre rugiese.

Así pasaron los años......

La cabra se recriminaba: - He tratado de ser todo un perro para agradarlo, pero es inútil este tigre nunca termina de convertirse en un buen gato.

El tigre también sentía lo mismo que ella. Había tratado de vivir como un gato. Se había entregado a esa cabra creyendo que se iba a comportar como un perro, y ahora se daba cuenta que era inútil. Lo único que había logrado era tener una cabra triste y rezongona.

Hasta que un día, casi ya sin fuerzas la cabra que quería ser perro y el tigre que quería ser gato, se miraron a los ojos como el primer día, pero esta vez en vez de luz encontraron sus miradas perdidas, tristes, y se dieron cuenta que contra la naturaleza no se puede ir.

Finalmente desde todo el amor que todavía se tenían, se separaron.

Así la Cabra se redescubrió y reencontró con su verdadero ser, volvió a ser ella misma: Recuperó su belleza, disfrutó de su plena libertad, volvió a ser creativa, disfrutó de la naturaleza pacífica, de sus sueños. Buscó y encontró la seguridad que necesitaba en su hogar, desde el cual podía salir a saltar a gusto y sin peligro por los campos verdes. Y finalmente pudo tomarse todo con calma, pues ella valoraba la tranquilidad.

Por su lado también el Tigre se reencontró con su verdadero ser.

Así fue pasando el tiempo para el Tigre y para la Cabra, hasta que un día se encontraron frente a frente. El miró de nuevo a esos ojos cargados de luz, y le dijo: - Yo soy un Tigre. Y ella sin esperar que él preguntara, contestó, mientras también lo miraba fijo a los ojos, también llenos de luz: - Yo soy una Cabra.

Y se fueron felices caminando juntos por un sendero. El Tigre le hablaba de sus historias de la selva, mientras la Cabra le contaba de la última flor que había descubierto en una nueva colina.


Que maravilloso es ser uno mismo, para poder triunfar y que nos valoren hasta en el abismo. No importa cuales sean nuestros pensamientos, solo interesa conservarlos y no tenerle miedo a los enfrentamientos, sin utilizar caretas viviendo de apariencias para quedar bien, porque de esa manera nunca se alcanzará la meta.


27 comentarios:

SHEREZADE dijo...

Eso es lo importante,quitarse las máscaras y no querer aparentar ser lo que no eres.Para mí lo más importante es la sinceridad,me gustan las personas que van con la verdad y sinceridad por delante.
Precioso tu cuento Tigrita.
Besos.
Sherezade.

Paco Bailac dijo...

Hola paso por tu casa para dejarte un saludo.


Paco

Madame Black dijo...

Holaa....



Como estas?

aqui paso a saludarte, disculpa no haberme aparecido en unos dias jejeje

saludo0s, y un beso,

espero verte pronto por mis blogs.



Atte. Samantha...

El Tecladista dijo...

Mucho gracia por tu visita, me alegro mucho, claro que si voy visita, tu blog, pero yo tengo mi dia de escribir mi blog todo los Lunes.
Tigra esta muy comica poema, mi mamá tambien habla como los gatos.

Gatadeangora dijo...

Precioso cuento.Me ha gustado.
Feliz fin de semana.
Besos

VIVIR dijo...

Me ha gustado tu forma de ver las cosas a través de los animales... es un fiel reflejo de la vida real...


Un beso tigrita

Delfim Peixoto dijo...

Um conto muito rico e com uma mensagem muito actual
Gostei
Abraço

Cardenal Farenas dijo...

Eso que dices con tanta valentía, es de las cosas más difíciles que hay en el mundo!! Ser uno mismo... ay! es complicado encontrarlo.

La historia del tigre y la cabra es muy linda y deja muchas enseñanzas, no hay duda. Lo más hermoso es que al final, reconocieron que estaban equivocados y se aceptaron tal y como son!!

Tierna la imagen que deja el final del cuento cuando ella le cuenta de la flor que descubrió!! Me imaginé la colina, a la cabra y al tigre!!

Muy lindo cuento!!

Bendiciones de un Hipopotomonstrosesquipedaliofóbico

Arwen dijo...

Precioso cuento tigrita..me encanta!!! y es verdad no se puede aparentar lo que no somos....y es bonito que los demas nos acepten como somos y nos quieran..un abrazo

Sandra S dijo...

Hola Tigrita, te conocí en la parroquia y quise venir a conocer tu casa.
Me quedé maravillada con este cuento. Que gran enseñanza nos deja. No se puede ser feliz fingiendo ser otra cosa de lo que uno es, y menos para conquistar un amor. Como el tigre y la cabra no importarán las diferencias si el amor es grande. Cada uno siendo como es, encontrarán cosas en comun para compartir y momentos maravillosos para vivir.
Me gustó muchísimo!!

Un abrazote feliz de conocerte!

El chache dijo...

Hola Tigrita... por supuesto que no me importa que te pasaras por mi blog, es un gran placer tenerte alli.
Me gusta mucho tu blog.
Te enlazo para no perderme nada de lo que publiques aqui.
Claro que nos leeremos.
Un saludete

ALGUIEN EN EL MUNDO dijo...

Ser uno mismo...de eso se trata, de no vender una imagen para gustar, sino que la gente guste de lo que ve solo x su esencia...pero NO, vivimos en un mundo que aun en la calle, es vitual, con gente de traje y sin un peso en el bolsillo, con gerentes de cargo , con empleados Ingenieros, con taxistas medicos, con medicos con diplomas comprados, con sonrisas efimeras, con lagrimas dibujadas y amores de momento...vivimos mal...pero todo depende de el cristal con ke uno mire las cosas, ...rara vez leo fabulas esta me encanto....deje de leerlas cuando mi madre murio, me traen su recuerdo, algo que me hace daño, pero bueno, esta no estaba en mis registros y me atrapo la agendare en mi memoria
besos y mas besos
Noemi

Neogeminis dijo...

Hola, amiga!
no sé por qué se me ocurre que hay algo de autobiográfico en el transfondo de este cuento. Me quivoco? El pretender ser otro distinto del que somos para agradar aquien queremos es uno de lso errores que cometemos con mayor frecuencia. Por suerte, si alcanzamos a darnos cuenta a tiempo, y nos animamos a ser quiene en verdad somos, el amor se puede salvar.

Una linda historia!
Que tengas un buen domingo!

el duende dijo...

¿Acaso hay algo mejor que ser uno mismo y querer a los demás como son?
Precioso cuento y preciosa reflexión.
Un saludo.

La tribu de las letras dijo...

Hola tigra, yo soy una lobita, Auuuhh, jajjaa.. bien esta reconocerlo para que cuando nos encontremos tigra, nos contemos nuestros poemas y nuestros cuentos...tan maravillosos como este---es muy bonito!!!
Un abrazo -lyria

Nelson Diaz dijo...

Sencillamente genial tu Blog mi buen amiga, cada vez me sorprendo más gratamente, del virtuosismo y el encanto que irradia la mujer venezolana, orgullo de nuestro pais. Mis felicitaciones desde maracay mi estimada amiga, tienes mucho material para disfrutar, por aca estare de nuevo, y para que no te me pierdas, me anoto entre tus seguidores.

Un afectuoso abrazo desde Maracay

Mundo Animal. dijo...

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Buenas noches paso a saludarte y a desearte una linda semana.

Migueloski dijo...

Siendo que sea de Tigres me gusta todo, imaginate Liceista al fin. No, pero ya en serio, me gusto lo que escribiste, fue un placer haberte visitado. Un Abrazo.

Caracoles Juan dijo...

Me rece un aplauso, tanto tu imaginación como, la redaccion de tu cuento y si me permites te diré que muchos matrimnios fracasan, por ocultar uno al otro, lo que en realidad son y cuando se descubren vienen las desavenencias, aunque en este caso el final es feliz.
Un beso
JUAN

VIVIR dijo...

En mi blog tienes un premio para que lo recojas....


¡Premio al esfuerzo personal!!!

Un beso....

maribel dijo...

Hermoso cuento tigrita,y es verdad tantas veces dejamos de ser quienes realmente somos pensando que de esa manera podemos hacer felices a quien amamos para terminar descubriendo que la unica manera de poder hacer feliz a quien amamos es siendo felices nosotros mismos .Besos y hasta siempre!!!!!!

ordago13 dijo...

la sabiduria recogida en unas pocas palabras




por si no lo sabias el primer disco de macaco se llama "el mono en el ojo del tigre" el disco en si no es muy bueno pero el titulo mola y hace referencia a tigres como tu


te invito:
republica libertaria de las tortugas

Nelson Diaz dijo...

Mi muy apreciada, talentosa y felina amiga, paso nuevamente por aca, tanto para disfrutar algo mas de tu excelentes artículos, como para agradecerte tu visita y tus comentarios en mi blog. muchas gracias cariño, pero también pues me senti obligado a aclararte algo amiga, yo no soy evangelico, de hecho en mi respuesta a tu comentario te lo comento, en verdad no creo en religiones sino en un contacto directo con Nuestro Creador y en el desarrollo desarrollo de nuestro potencial de Naturaleza Divina, en algunas entradas de mi blog he hablado al respecto. Exitos mi apreciada amiga, una vez mas muchas felicitaciones por tu blog.

SOYPKS dijo...

Hola hija Dios te bendiga, me gustó mucho el cuento de esta cabra-perro y este tigre-gato, una pareja super dispareja.
Lo importante de hacer una pareja es ser uno mismo y no querer cambiar a la otra persona a tu imagen y semejanza, después de tantos años uno aprende como son las cosas y ya es muy tarde.
Feliz semana.

Navegante Del Alma dijo...

¡Pero que lindo es tu blog!
Al entrar me tiré de cabeza en tus fotos, soy hombre... Y me encontré con una mujer de imponente belleza típica de sudamérica, ¡arf!. Pedis que dejemos un ronroneo pero se me escapan otras exclamacionas, todas felinas.
Luego leí el esrito que publicaste y me encantó. Una vez quise ser pájaro y me dí contra el piso. Al fin descubrí que soy solo un hombre con imaginación para volar, es algo ¿no?
Besos argentinos.

Ly dijo...

Denise, es bellisimo este cuento, es verdad, por mas amor que tengamos a alguien que no es ni se parece a nosotros...tarde o temparno buscamos nuestra esencia.-

Pero bueno, al menos pudieron ser amigos, no??? es lo que verdaderamente importa.-

Besos hermosa y gracias por estar cerca!!!

Fermín Gámez dijo...

Me ha gustado mucho la historia, entre lo que dice y lo divertida que también es.
La verdad es que ser uno mismo es difícil, sobre todo de cara a los demás.